El detective Marlowe, don Felipe, advertía a los ingenuos que pensaban que en el mundo de los ricos luce un perpetuo verano, que él, que los había conocido, sabía que eran gente triste y aburrida. Aunque nadie lo dude, tampoco nadie recuerda que los antepasados lejanos de todos los ricos de este mundo, moraron durante siglos en cavernas.
Un explorador de las cavernas leonesas, lleva un año enfrascado en la titánica tarea de advertir, a los ingenuos televidentes de un programa, modestamente titulado, “Desafío extremo”, del gran error que cometen, al creerse que las aventuras que protagoniza el simpático presentador del espacio son más peligrosas que las actividades que, él y otros espeleólogos, realizan en inexploradas simas de su patria común, por poner un cercano ejemplo. Ha desafiado al aventurero de élite televisivo, que no recogió el guante, y ha polemizado con amigos, conocidos y espectadores del programa “extremo”.Persistente, a pesar de los desplantes a su labor informativa, por parte de los responsables del Diario de León, ha obligado a su, sanamente envidiado rival, ha retirar alguna ornamental calificación sobre si mismo en su página web. Nuevos apóstoles, han apoyado sus tesis, en ocasiones con una insultante violencia verbal, que ha provocado respuestas igualmente enérgicas.
La justa dialéctica se dirime en un foro de desnivel.com y, como ocurre siempre en las batallas, presenta un sinfín de claroscuros dentro de la tenebrosa cromática del asunto. En la paleta, los pinceles se embadurnan de envidia, justicia, rencor, simplezas, mientras los paletos, alternan con los caballeros en la presentación del retablo, sobre el que relampaguea esa luz tan nuestra del rayo que no cesa. Entre los cañonazos surgen, ajenos a la lucha, nombres indiscutidos : Iñurrategui, los Pou, Bereziartu, que se reverencian como se debe, lo que da un sincero anclaje a la pelea, pero también, balas perdidas que alcanzan a terceros como el programa ” Al filo de lo imposible”, calificado de castaña melodramática.
Estos empujones para desnivelar a cada quién, sea élite, extremo, trepa, o escanciador de subvenciones, son tan viejos como las rivalidades en el mundo de la aventura. Vieja es la dificultad de la convivencia entre las tinieblas de las cavernas, en la cercanía de los pueblos. Para dar buenos timos no hubo más remedio que inventarse las ciudades. Ahora también ellas se han vuelto viejas, para codicia de concejales y contratistas, sin llegar a ser sabias.
Pero, el paraiso del timo, cualquiera sabe sin ser muy instruido que es : la televisión, el oráculo de nuestra era, la pócima universal para acabar con el mal. Esa funesta manía de pensar… sentado. Decía uno de los Adolfos que más se dedicó a la televisión-” El colmo perenne “ pag. 82 que ”ser joven es creer en algo y cuanto más tonto es el algo, más joven se es”. Marsillach siempre tuvo aspecto de viejo. Yo he intentado evitarlo, durante treinta años enredado en ese mundo de la televisión. Desconozco el de Manuel Villa, mientras se afana en nivelar a su paisano leonés Calleja, el aventurero desafiado.
bdso ” Aire ” José Mercé.

